Soja en la región núcleo: la producción caería 600.000 toneladas tras el golpe climático de enero

La campaña de soja en la región núcleo atraviesa una etapa decisiva. Aunque las lluvias registradas durante febrero permitieron estabilizar el estado de los cultivos en amplias zonas agrícolas, la primera estimación productiva confirma un ajuste respecto de las expectativas iniciales.

La producción regional se ubicaría en 17,2 millones de toneladas, calculadas sobre una superficie sembrada de 4,58 millones de hectáreas y un rendimiento promedio estimado en 38 quintales por hectárea.

El volumen representa unas 600.000 toneladas menos que el potencial proyectado antes del déficit hídrico y las altas temperaturas registradas en enero, cuando se esperaba alcanzar rindes cercanos a 40 qq/ha.

Aun así, el resultado se mantiene próximo al promedio productivo de los últimos 15 años (17,4 Mt), aunque lejos del récord histórico de la campaña 2014/15, cuando la región alcanzó 24 millones de toneladas.


Un corredor crítico concentra las mayores pérdidas

El principal foco de preocupación se ubica en un corredor seco que abarca cerca del 15% de la región núcleo, especialmente en el sur de Santa Fe y el área de influencia de Rosario hacia el oeste y el sur.

En estas zonas, la soja de primera muestra un deterioro severo por la falta de lluvias:

  • En el departamento Constitución se estiman pérdidas de entre 30% y 40%.
  • En localidades como Bigand los recortes ya superan el 30%.
  • Si la sequía persiste, algunos lotes podrían perderse completamente.

El estrés hídrico también favoreció la aparición de plagas asociadas a condiciones secas y altas temperaturas, como trips y arañuelas, que profundizan el daño sobre los cultivos.


Mejora parcial en el resto de la región

Fuera del corredor más afectado, las precipitaciones recientes lograron revertir parcialmente la situación.

Los lotes de soja de primera en condición regular a mala bajaron del 20% al 12%, mientras que aumentaron los cuadros calificados como buenos, muy buenos y excelentes.

Actualmente:

  • El 67% de los cultivos se encuentra en etapas de fructificación (R3–R4).
  • El resto transita el llenado de granos (R5), fase clave para la definición del rendimiento final.

En el noreste bonaerense, especialmente en Pergamino, las lluvias frenaron pérdidas que a fines de enero amenazaban con reducir hasta un 50% del potencial productivo. Hoy las perspectivas mejoraron, aunque se estiman recortes puntuales cercanos al 10%.

Situaciones similares se observan en Marcos Juárez y Carlos Pellegrini, donde el potencial se mantiene relativamente firme, mientras que en Junín los daños fueron leves y sin impacto significativo.


Soja de segunda: la más comprometida

La soja de segunda continúa siendo la más afectada por el déficit hídrico.

  • Cerca del 30% del área está en floración (R2).
  • El resto se encuentra en fructificación.

En zonas con lluvias recientes, como Carlos Pellegrini, el cultivo muestra recuperación. En áreas que siguen sin precipitaciones suficientes, como Bigand, la condición continúa siendo crítica y las pérdidas podrían alcanzar el 50% de la producción.


Un escenario aún abierto

El comportamiento climático de las próximas semanas será determinante para definir el resultado final.

Algunos sectores ya acumulan entre 30 y 90 milímetros en febrero, acercándose a la media histórica mensual de 105 mm. Además, juegan a favor:

  • Recuperación de napas tras lluvias acumuladas en 2025
  • Niveles de evapotranspiración más moderados

Los pronósticos anticipan tres eventos de inestabilidad entre el 12 y el 18 de febrero, incluyendo un frente frío que podría generar lluvias más generalizadas.

De concretarse, estas precipitaciones podrían marcar un cambio en la disponibilidad hídrica del centro de la región pampeana, un factor clave para sostener el rendimiento en el tramo crítico de la campaña.

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