Disney descubrió que el verdadero negocio no estaba en el streaming… estaba en los churros

Durante mucho tiempo, el streaming fue presentado como el gran motor del entretenimiento. Plataformas, tecnología y contenido original parecían garantizar el crecimiento y la entrada de dinero. Sin embargo, la experiencia de Disney mostró algo diferente: los ingresos más sólidos y rentables seguían llegando desde sus parques temáticos, donde la venta de productos simples genera mucha caja todos los días.
El caso de los churros se volvió un símbolo de esa lógica. Son económicos de producir, se venden miles por jornada y dejan márgenes altos. No requieren grandes inversiones ni desarrollos complejos. Funcionan porque combinan algo fundamental en cualquier negocio: bajo precio, rotación constante y una experiencia que el cliente valora.
La enseñanza es clara y aplicable a cualquier empresa. Muchas organizaciones concentran su atención en el producto principal o en la innovación más visible, pero el verdadero sostén financiero suele estar en los ingresos pequeños, repetidos y previsibles. Esos que parecen menores, pero que todos los días mantienen la operación en movimiento.

Porque en los negocios, la rentabilidad no siempre está en lo más moderno ni en lo más sofisticado. Muchas veces, está en lo simple, en lo cotidiano y en lo que se vende una y otra vez.
Las grandes empresas pueden innovar con tecnología, pero en muchos casos se sostienen con productos que dejan margen todos los días. Y a veces, ese negocio se parece mucho más a un mostrador lleno de churros que a una pantalla llena de suscriptores.
Walter Camerano – Periodista especializado en Marketing y Ventas
Para Difusión Empresarial