Suba del gasoil impacta en la cosecha: contratistas y transportistas ajustan tarifas

El fuerte aumento del gasoil, impulsado por la tensión internacional en Medio Oriente, comienza a golpear los costos del agro en plena cosecha gruesa. Entidades como la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas y la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas advierten sobre subas en tarifas y riesgos para la actividad.
La escalada del precio del gasoil empieza a trasladarse a los costos del agro en un momento clave del calendario productivo. En plena cosecha de maíz y soja, el encarecimiento del combustible —presionado por el impacto del petróleo en medio del conflicto en Medio Oriente— ya genera ajustes en las tarifas de contratistas rurales y pone en alerta al transporte de cargas.
Según datos del sector, durante la cosecha gruesa se consumen alrededor de 440 millones de litros de gasoil, lo que convierte a este insumo en un componente central de la estructura de costos. Es, además, el período de mayor actividad en los campos y en la logística hacia los puertos.
Desde la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas confirmaron que el combustible registró un incremento cercano al 29% en el último mes. En ese contexto, los contratistas comenzaron a actualizar sus tarifas de manera gradual. “Estamos ajustando lo menos posible para no generar saltos bruscos”, explicó Luis “Freddy” Simone.
Hasta el momento, las subas aplicadas en los servicios de cosecha se ubican entre el 2% y el 5%. La estrategia del sector es realizar revisiones cada dos semanas para acompañar la evolución del gasoil sin trasladar de golpe todo el impacto a los productores.
El peso del combustible dentro de la estructura de costos explica este enfoque. En una cosecha de maíz, el gasoil representa entre el 18% y el 25% del costo de una cosechadora. Por eso, un aumento del 10% en el combustible se traduce en una suba aproximada del 2,5% en la tarifa.
A pesar de los incrementos, por ahora no se registran problemas de abastecimiento. Además, la presión sobre la demanda aún es moderada, ya que la cosecha avanza lentamente en el maíz y la soja recién comienza.
En paralelo, desde la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas advirtieron que el impacto en el transporte será más significativo. El gasoil representa cerca de un tercio de los costos operativos del sector, por lo que la suba de precios impacta de forma directa.
Según la entidad, desde comienzos de marzo el combustible aumentó entre un 20% y un 25%, con varias actualizaciones en pocas semanas. El gasoil grado 2 —el más utilizado por los camiones— ya supera los $2100 por litro y podría cerrar el mes con el mayor incremento en dos años.
“El aumento del gasoil es hoy la principal preocupación de las más de 6500 pymes del sector”, señaló Cristian Sanz. En ese sentido, advirtió que las tarifas deberán ajustarse de manera inmediata para evitar que muchas empresas operen a pérdida.
Desde la entidad remarcaron que, de no actualizarse los valores, especialmente las firmas más pequeñas podrían dejar de prestar servicio en plena cosecha, afectando la logística de granos. Cabe recordar que el transporte de cargas mueve más del 90% de la economía argentina y genera cerca del 4% del empleo.
De acuerdo con estimaciones del sector, cada suba del 10% en el gasoil impacta en al menos un 3,5% en los costos del transporte de media y larga distancia.
En este escenario, el aumento del combustible se consolida como uno de los principales factores de presión sobre la rentabilidad del agro, en un momento donde la eficiencia logística resulta clave para capitalizar la producción de la campaña.