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Bioagroindustria

Suba del gasoil y fertilizantes: la guerra en Medio Oriente encarece hasta 11% los costos agrícolas

Suba del gasoil y fertilizantes: la guerra en Medio Oriente encarece hasta 11% los costos agrícolas

Un informe de la Sociedad Rural Argentina advierte que el conflicto en Medio Oriente ya impacta en el agro: el gasoil subió 22% y la urea 42%, presionando los costos de la cosecha y poniendo en riesgo la rentabilidad de la próxima campaña.

El conflicto internacional en Medio Oriente comenzó a trasladarse con fuerza a los costos del agro argentino. Según un reciente informe de la Sociedad Rural Argentina, el precio del gasoil grado 2 aumentó un 22% desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, mientras que la urea —insumo clave para la fertilización— registró un salto del 42%.

El impacto ya se hace sentir en la actual campaña agrícola 2025/26, que se encuentra en plena etapa de cosecha. “El principal efecto viene por la suba del gasoil, que incide directamente en las labores y en los fletes”, señalaron desde la entidad. En ese sentido, estimaron que los costos de trilla podrían incrementarse un 3,3%, mientras que el transporte de cargas registraría subas de entre 6% y 7%.

Sin embargo, el mayor riesgo se proyecta hacia adelante. En caso de que el conflicto se prolongue, el impacto podría trasladarse de lleno a la campaña fina 2026/27. Allí, el encarecimiento del gasoil se combinaría con el fuerte aumento de la urea, generando un alza en los costos de producción de entre 9,5% y 11%, dependiendo de la distancia a los puertos.

El informe también advierte que el impacto no será homogéneo en todo el país. En el caso del maíz, los productores ubicados en zonas más alejadas de los puertos serán los más afectados. Para establecimientos a más de 1100 kilómetros, el peso del flete en el precio del cultivo pasaría del 40% al 43%, mientras que en distancias de 800 kilómetros subiría del 34% al 37%. En zonas cercanas (hasta 300 km), el incremento sería más moderado, de 20% a 21%.

En soja, si bien la incidencia del transporte es menor, también se observa un deterioro: el costo del flete subiría un punto porcentual en todos los rangos de distancia, alcanzando el 23% en zonas más alejadas.

Desde la entidad aclararon que estas diferencias responden a factores como la carga impositiva provincial, los costos logísticos y las variaciones en los precios según la región.

En este escenario, el Gobierno avanzó con una medida que fue bien recibida por el sector: la autorización para aumentar el corte de bioetanol en los combustibles, elevando el porcentaje del 12% al 15% y, en algunos casos, hasta el 20%. Esta decisión, de carácter voluntario, apunta a reducir el impacto del encarecimiento internacional de la energía.

Para el agro, la medida representa una oportunidad estratégica. El desarrollo de los biocombustibles no solo incrementa la demanda de maíz y soja, sino que también impulsa esquemas productivos integrados dentro de la bioeconomía, combinando energía, alimentos y proteína animal.

No obstante, desde el sector advierten que se requiere una política más consistente a largo plazo. Países como Brasil y Estados Unidos cuentan con marcos regulatorios más sólidos y mayores niveles de corte de biocombustibles, lo que les permitió fortalecer su producción y avanzar en mercados internacionales.

En contraste, en la Argentina persisten tensiones regulatorias y una menor integración entre el agro y el sector energético. Esta situación, según analistas, podría poner en riesgo el liderazgo del país en exportaciones de derivados de soja, especialmente frente al crecimiento de la producción en otras economías.